¿Y quién ayuda a los padres del niño plurilingüe a aprender la nueva lengua?

 

Viviendo en el extranjero los padres intentan transmitir la lengua y cultura de origen a los hijos mientras que deben superar ellos mismos la tarea de aprender la lengua o lenguas del nuevo país y alcanzar conocimientos profundos de su cultura. Durante mucho tiempo se creyó que lo mejor era renunciar lo más rápido posible al uso de la lengua de origen. Sin embargo, estudios afirman que ayudamos más a nuestros hijos si no contraponemos una cultura y lengua a la otra. 

Pero hoy voy a cambiar el punto de vista y escribiré sobre ¿cómo puede ayudar el niño plurilingüe en la integración y el aprendizaje del nuevo idioma a sus padres? Desde el punto de vista de la adquisición de lengua hoy me gustaría destacar los errores que el niño comete hablando en la lengua materna de sus padres. Ya que estos nos pueden ser muy útiles. 

Chicos monolingües también incurren en faltas por ejemplo en la edad cuando empiezan a percibir las estructuras gramaticales y aunque antes ya hayan utilizado bien las excepciones al aprender todo imitando, ahora teniendo en cuenta la norma, de repente dicen por ejemplo que se ha rompido el brazo o no sabo.  

En el caso de niños plurilingües además se añaden las interferencias lingüísticas entre las diferentes lenguas. Por ejemplo, cuando dicen una frase así:

Tu habitación es muy grande.

En vez de:

Tienes una habitación muy grande.

Estos errores nos facilitan información a nosotros para entender la estructura gramatical de la nueva lengua donde en este caso en vez de una estructura transitiva de español se utiliza una estructura atribuitiva al tener interferencias con el inglés.

Los errores además nos pueden ayudar para mejorar la pronunciación.  Por ejemplo, cuando niños de la primera clase escriben redacciones en alemán y junto a sus compañeros monolingües escriben Peta en vez de Peter.  Lo que nos conviene es darnos cuenta de que cuando en alemán se escribe -er al final de la palabra, no se pronuncia er, sino un sonido parecido al sonido a. Ejemplos similares podemos encontrar en todas las lenguas. Así que, incluso los errores ortográficos nos pueden revelar informaciones útiles. 

En resumen, al oír al niño diciendo algo equivocadamente finjamos que no le prestamos importancia y reformulemos la frase en nuestra lengua materna, pero guardemos la información para averiguar de dónde puede venir tal falta. O incluso podemos abrir un libro de gramática o diccionario y al encontrar la raíz del problema constatar, que logramos aprender algo nuevo.

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