¿Pero si solo vamos allí en verano?


Una madre húngara que vive en Barcelona me contó hace unos días que la amiguita de su hija de 8 años, con la que aparte del húngaro dominan otras lenguas comunes, al preferir no hablar en húngaro argumentó con que no es importante practicar el húngaro ya que suelen ir allí solo para las vacaciones.

¿Pero en qué consiste el valor de una lengua? La opinión muy extendida es que cuántos más hablantes tenga, mejor, pero tampoco se suele descartar la relevancia de factores económicos. ¿Y acaso existen otros criterios que pueden cobrar importancia en cuanto a determinar el atractivo de un idioma?  

Lo que transciende de los dichos primeros factores, es que cualquier lengua cuenta debido al hecho de que cada una nos ofrece una interpretación diferente de nuestro mundo. En una son los componentes temporales que son más elaborados, en otras la descripción de los movimientos, etc. y las expresiones y metáforas particulares son las que nos iluminan nuevos aspectos de nuestro entorno o de nuestra vida.  La posibilidad de ver las cosas desde diferentes ángulos estimula nuestra creatividad y refuerza nuestra libertad con el hecho de que a partir de tener diferentes opciones ya solo depende de nosotros con cual nos quedamos. Es decir, indiferentemente si una lengua sea “práctica” o no, engloba el valor de descubrir el mundo. 

Otra ventaja es la que ofrece en términos de la adquisición de la lengua. Ya que al estudiar no asumimos simplemente la información sino también la manera, el método con el que íbamos aprendiendo. Así que lo que se destaca aquí es el valor del proceso de aprendizaje mismo, lo que significa que el conocimiento didáctico de cada profesor de lengua o persona que aporte en este proceso contribuya en el éxito de la adquisición de nuevas lenguas. Y no solo los profesores de lenguas extranjeras sino también los de la lengua materna. Ocurre que alumnos adultos explican que ya no se acuerdan claramente de la clasificación lingüística de las palabras, es decir, les cuesta distinguir por ejemplo entre los verbos y los sustantivos. Estas carencias en su lengua materna les perjudicarán seriamente en el aprendizaje de nuevas lenguas extranjeras.  De modo que cuánto más alto nivel se alcanza en una lengua tanto mejor es la posición inicial de la segunda y cuánto mejor se habla dos lenguas, tanto más fácil se aprende la tercera y así sucesivamente.

Sin embargo, existen también diferencias culturales en cuanto a la manera de cómo se aprende la lengua materna.  Por ejemplo, si la lengua hablada y la conversación tienen un papel importante o entra también el libro relativamente pronto en el proceso de aprendizaje, abriendo así nuevos caminos a la didáctica. Se podrían añadir numerosos ejemplos nuevos pero lo que querría decir es que factores de este tipo también influyen en el aprendizaje de lenguas extranjeras. En resumen, cada lengua es valiosa porque ofrece nuevos puntos de vista y en el proceso de aprendizaje no solo importa lo que aprendemos sino también cómo y con qué eficacia.

Página creada con Mozello - La forma más fácil de crear una web.

 .