El que no llora, no mama


Durante las vacaciones de verano visitando países extranjeros o los que viven en el extranjero cuando vuelven a su país se les abre una oportunidad excelente para mejorar la competencia conversacional. Ya que el simple conocimiento de gramática y vocabulario no implica necesariamente un alto nivel de competencia conversacional e incluso en la lengua materna algunos lo tienen más alto que otros. Paradójicamente esta habilidad misma facilita el aprendizaje de lenguas y paralelamente es una de las bases del éxito en la vida mientras su déficit puede conducir incluso a problemas psicológicos.

Durante nuestra vida cotidiana muchas veces nos sumergimos en diálogos escritos con la ayuda de los canales de whatsapp u otros medios y a los niños también les encanta utilizarlos. Su uso es útil desde el punto de vista del aprendizaje de lengua o conservación de nivel, ya que fortalece el contacto con el texto escrito sin la necesidad de un alto conocimiento lingüístico así que permiten la comunicación entre personas que no conocen mucho la lengua o incluso entre los que tienen una baja competencia de escritura. Lo importante es que no los utilicemos para interactuar con personas en la habitación de al lado.  

Pero si nos surge la posibilidad de charlar directamente con alguien aprovechémosla. Puede haber diferencias culturales en la conversación, ¡no nos sorprendamos! ya que cada cultura tiene sus propios temas de lo que se conversa habitualmente o por ejemplo depende de la tradición también, hasta qué punto se evita hablar sobre temas negativos. Puede ser distinto cuánto peso tienen los elementos que sirven para cooperar en la conversación comparable con los de la información misma, o si los apoyos tipo claro, en serio, de verdad etc. siempre se verbalizan o si se pueden expresar simplemente con una mirada interesada. O si por ejemplo el hilo conductor del tema es sagrado o si se permite tener más márgen de movimiento, volviendo a temas anteriores y repetir varias veces los contenidos ya dichos.  La relación de una lengua con las interrupciones puede ser diferente, por ejemplo en inglés en promedio  no superan el 20%  y en los suecos ni el 8 % mientras en español pueden llegar al 50% de las conversaciones y no se los considera anormal o descortés.

Pero no nos dejemos asustar por estas diferencias de las prácticas de conversación. Los niños además se adaptan más rápido a las diferencias que sus padres. Lo importante es tener en cuenta que ninguna estrategia de conversación es mejor que la otra ya que cada sistema es completo en sí y funciona perfectamente sin causar malentendidos entre los nativos. Sobre los malentendidos que puede causar el contacto  de varios sistemas escribiré en un siguiente artículo. Lo seguro es que no hay nada mejor que una buena conversación. Estas son las que nos animan cada vez que volvemos a nuestro país en las vacaciones y a través de las cuales nuestros hijos reciben un empujón para crecer lingüísticamente. ¡Os deseo a todos unas buenas vacaciones! 

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